26/10/2010

¿Y si despedimos a los empresarios?

Posted in Economía, Trabajo a 10:09 por Andrés Velasco

Primero fue en julio, cuando la junta directiva de la CEOE proponía una reducción drástica del número de empleados públicos y transferir los servicios públicos al sector privado. En septiembre, el inefable Díaz Ferrán, presidente de los chorizánganos españoles, afirmó contundente que “la mejor empresa pública es la que no existe”. Ayer, un tal Isak Andic,  dueño de la cadena de tiendas Mango y presidente del Instituto de Empresa Familiar, propuso directamente la posibilidad de despedir a los funcionarios y la aplicación de un régimen retributivo similar al de la empresa privada, con una parte variable por objetivos.

Pues bien, en primer lugar debo decir que estoy totalmente de acuerdo con poner de patitas en la calle a todo aquel empleado público que no dé palo al agua. Primero, porque como español y contribuyente me parece un timo que tenga que pagar un sueldo en balde; segundo, porque como funcionario de carrera que soy, me afecta hacerme cargo de mi propio trabajo y de parte del que no hacen ellos. Así que, hasta aquí, bastante de acuerdo con el “emprendedor”.

Por otra parte, tampoco me parece mal que se utilice un régimen retributivo semejante al de la empresa privada para los empleados públicos, pero empezando por las cuantías. Porque durante años y años, los empleados públicos han cobrado, para igual o similar trabajo, bastante menos que en la empresa privada. Y me parecerá infinitamente bueno que las retribuciones estén ligadas al rendimiento, siempre que éste se mida de forma objetiva. ¡Cuánto directivo de los cuerpos superiores tendría que hacer números para llegar a fin de mes! Sin contar a la legión de funcionarios y personal laboral que han entrado “a dedo” (colados por el régimen franquista, los políticos o los sindicatos) y que no saben hacer o no quieren hacer ni el huevo. Y ya de paso, también podemos aplicar el sistema de la empresa privada para los ascensos y promociones, ya que allí no es necesario empollarse un temario y pasar exámenes draconianos.

Disiento, sin embargo, de que haya que transferir los servicios públicos al sector privado. Si algo se aprende en la Administración es que los servicios que se externalizan al sector privado funcionan mucho peor y resultan insultantemente más caros. Pero, claro, así se pagan favores a empresarios amigos, ¿verdad, Esperanza? En definitiva, lo que la CEOE y el IEF quieren es meter la mano en el dinero público, un viejo anhelo del empresariado español. Y hay políticos muy interesados en facilitarles el intento.

Pero, puestos a hacer reformas económicas y laborales, no podemos dejar de pensar que hay que hacerlas también en las propias empresas. Así, yo propongo la creación de una nueva figura jurídica dentro del derecho mercantil: los ESE (Expedientes de Suspensión Empresarial). Así, a semejanza de un ERE, cuando una empresa sufra pérdidas o tenga previsión de que va a tenerlas, el Comité de Empresa, los Delegados de Personal o, cuando no haya ni uno ni otros, los sindicatos más representativos, puedan instar a la jurisdicción laboral para que nombre un administrador técnico y suspenda de empleo y sueldo (temporalmente, claro) a los empresarios, consejeros delegados, comités de dirección y consejos de administración de las empresas privadas.

A los empresarios y altos directivos hay que ponerles una bota encima el cuello, porque, si no, se desmadran, como está pasando a raíz de esta crisis financiera internacional. Tienen que saber que pende sobre ellos la espada de Damocles, y que, si quieren robar más de la cuenta, les va a caer encima y se van a quedar descabezados.

Ya veríamos qué pronto aprenderían humildad. Pero no hay huevos.

Anuncios

03/08/2010

Los controladores y ZP

Posted in Economía, Trabajo a 09:09 por Andrés Velasco

¡La que está liando Pepiño bajo las órdenes de Zapatero con lo de los controladores aéreos! Está clarísimo que la situación salarial de ese colectivo es un privilegio exorbitante, pero no es menos cierto que se lleva décadas transigiendo en esta cuestión.

El problema viene de antiguo: de antes de Felipe González, cuando se dejó que fueran los propios controladores aéreos quienes cooptaran a sus compañeros de trabajo. Desde que los tribunales de selección de los futuros controladores están en manos de esos propios trabajadores (cosa que ocurre, en general, con todos los funcionarios del grupo A1), cuando se permitió que compatibilizaran su trabajo con la gestión de academias de preparación de opositores para su mismo puesto de trabajo, cuando se les otorgó un derecho a la negociación colectiva como personal laboral del que carecen los funcionarios, etc. Cuando se cerró los ojos ante tamaños despropósitos fue cuando se sembraron las circunstancias que ahora todos los políticos denuncian.

A mí, personalmente, me parece inmoral que estos señores ganen en un par de horas extra todo mi sueldo mensual. Pero también me parece una tomadura de pelo que, por aparentar que se lucha por controlar el gasto público, el Gobierno esté haciendo un espectáculo de este asunto, máxime si sólo se van a ahorrar un par de millones de euros. No se puede utilizar a los controladores aéreos como chivo expiatorio por los abusos que todos los partidos hacen de la Administración pública a la hora de colocar a sus clientes: consejeros técnicos, asesores, jefes de área, personal eventual… Todo ello sin contar el dinero que se va en dietas y viajes absurdos e innecesarios de los órganos políticos, de directores generales para arriba. ¡Y para qué hablar de los contratos a dedo con empresas que pagan el impuesto revolucionario a la partitocracia a cambio de beneficiarse del pastel del dinero público!

En fin, que para desarreglar este caos, el desgobierno de ZP ha decidido sacar un Real Decreto que limita las horas extra que pueden hacer los controladores, pero no mete mano al sistema de selección de los mismos, que está en la raíz del problema. Así que ahora tenemos una huelga a la vista que puede poner patas arriba el tráfico aéreo y causar más pérdidas que el dinero que supuestamente se ahorrará. Este Gobierno no da una.

Pero, por otra parte, no da una tampoco la oposición pepera y la caverna mediática que la ampara, toda ella unida en criticar la “insolidaridad” del colectivo de controladores aéreos. ¡Caray con los autodenominados “liberales”! ¿Pues no son ellos tan acérrimos partidarios del laissez faire? Pues esto es lo que ocurre cuando se deja trabajar al mercado a su ritmo; sólo que, por una vez, no es el empleador el beneficiado, sino el empleado.

Y, visto así, chapeau por los controladores aéreos.