20/07/2010

El fin del mercado editorial en castellano

Posted in Economía, Política, Tecnología a 12:33 por Andrés Velasco

He leído en “Ricardo Galli, de software libre” un estupendo artículo sobre cómo la industria editorial española está haciendo todo lo posible por evitar la implantación de los libros digitales en España. Bien, vivimos bajo un régimen (dictadura, que diría Iñaki Gabilondo) de libre mercado, así que están en su derecho de hacer lo que les venga en gana.

Afortunadamente, el consumidor también es libre para hacer lo que le salga del higo. No sabemos por cuánto tiempo pero, hoy por hoy, internet es un espacio de libertad que permite hacer frente a los abusos del capitalismo. No siempre por medios legítimos, pero… ¿hay algo ilegítimo cuando se lucha contra la dictadura del capital?

En fin, no quiero dar lecciones a nadie de lo que tiene que hacer o no, así que me limitaré a explicar mi caso. Yo soy el afortunado poseedor de un e-reader, un lector de libros electrónicos basado en la tecnología e-ink (tinta electrónica), que permite una lectura similar en casi todo al papel, sin cansar la vista y con varias comodidades añadidas (pesa menos que un libro medianito, permite engancharle unos auriculares para escuchar música al mismo tiempo, la batería dura varios cientos de páginas, se puede hacer una búsqueda ultrarrápida de una palabra en todo el libro, no puedes doblar ni manchar las páginas, el tamaño de letra se puede ampliar…). Vaya, que estoy encantado y casi prefiero leer en él que en un libro tradicional. No diré la marca ni el precio, porque no me pagan por hacer publicidad y, además, son casi todos iguales.

Pues bien, yo reconozco ser asiduo a páginas de descarga de libros en pdf para mi lector electrónico. La verdad es que ya he amortizado lo que me costó. Y estaría encantado en comprarlos si tuvieran la calidad y el precio que tienen los de Amazon en inglés. Pero en castellano, y con la notable excepción de Luarna y alguna otra librería digital, no había realmente una alternativa a la piratería masiva de contenidos.

Ahora aparece Libranda, pero como una plataforma meramente de búsqueda, no de compra directa. El precio no es competitivo, el IVA no es el mismo que el de los libros en papel (gracias a esa nefasta inutilidad de ministra de Cultura que es González-Sinde), el sistema de gestión de derechos digitales (DRM) le hace la vida imposible al comprador legítimo… Caray, que, como bien dice Ricardo Galli, parece pensado para todo menos para hacer negocio del libro digital.

En definitiva, que, en lo que a mí respecta, estoy dispuesto a pasar de las editoriales españolas. Como no tengo ningún problema en leer en inglés, compraré los ebooks en ese idioma. Además, el catálogo es incomparablemente superior en cuanto a ensayo se refiere. Y si necesito alguna novelilla en castellano, acudiré gozoso a las páginas de descarga.

Estimadas editoriales en lengua castellana: ¡que os den!