02/12/2010

Lamentable coincidencia

Posted in Economía, Partido Popular, Política, PSOE, Uncategorized a 08:59 por Andrés Velasco

Lamento coincidir con el PP, pero es necesario que tengamos elecciones generales anticipadas. ZP debe desaparecer, por inepto, del mapa político español; el PSOE debe hacer una regeneración completa expulsando de su seno a todo aquel que se haya metido en política sin haber trabajado previamente “en el mundo real”, como Leire Pajín o Pepiño Blanco; a los cómplices del nacionalismo excluyente, como Montilla (en los mítines del PSC ya no ondea ni una sola bandera española); a los que representan lobbies económicos, como González-Sinde; a los “neoliberales” que sólo tienen de socialista el carné, como Sebastián; a los que se han arrastrado y se arrastran ante los poderes extranjeros, como Fdez. de la Vega, Moratinos, López Aguilar (otra vez: ¡qué decepción!), Francisco Vázquez, etc.

Por desgracia, la socialdemocracia queda en este país sin una representación digna. Quedan los desnortados de Izquierda Unida, en pleno proceso de descomposición fomentado por los nacionalistas antiespañoles que se infiltraron en su interior tras la marcha de Anguita y el ascenso de Llamazares (otro inútil profesional); con sus consignas estúpidas de “papeles para todos” y “a por la tercera república”; con su multiculturalismo idiota que defiende a los nazis islámicos… En fin, triste alternativa.

De modo que dejemos que sea el PP quien gane y arrase en las elecciones. Que Rajoy tenga la ocasión de demostrar esas ideas tan maravillosas que tiene y de las que no habla, a ver si así salimos de esta crisis económica o nos hundimos más plenamente en ella. Que vuelvan los fanáticos religiosos a imponernos la ideología y los “valores” cristianos, y los chorizánganos “libegales” a meternos la mano en el bolsillo a las clases medias.

Esto tiene mal arreglo: vienen años oscuros para los trabajadores. A ver si la lotería de navidad…

01/12/2010

¿A qué esperan?

Posted in Internacional, Política, PSOE a 09:11 por Andrés Velasco

¿Qué espera el Gobierno para cesar a Conde-Pumpido como Fiscal General del Estado? ¿Qué esperan los fiscales Javier Zaragoza y Jaime Bautista, los jueces Gómez Bermúdez e Ismael Moreno, los politicastros Ángel Losada, Cristina Latorre y Julio Pérez Hernández, y el europarlamentario López Aguilar (¡qué decepción!) para dejar todo cargo público y esconderse debajo de una piedra para que no veamos nunca jamás sus rostros de felones?

Lo que ya se sospechaba, las conjeturas que estaban en boca de todos, se han visto confirmadas gracias a la audacia de Wikileaks y de la valentía de sus fuentes anónimas. La deshonra cae sobre funcionarios, políticos y hasta miembros del Gobierno español, como ese Moratinos servil que prefiere agachar las orejas ante una potencia extranjera antes que cumplir las leyes de su propio país; como esa Fernández de la Vega que olvida programas y promesas electorales para arrastrarse ante embajadores y nuncios; como ese Zapatero que todo lo sabía y todo lo callaba con su sonrisilla insulsa.

Lo dice Nacho Escolar, y tiene razón: esta es una democracia teatral. La política de verdad no es la que se hace de cara a la galería. Nos ponen a esperpentos impresentables como Leire Pajín, Pepiño Blanco, Gómez Pons, Sáenz de Santamaría o Dolores de Cospedal para soliviantar al personal con declaraciones gruesas y aspavientos televisivos; pero, por la espalda, cuando no se les ve, hacen y deshacen sin contar con la ciudadanía que les paga, sumisa, sus salarios y pensiones doradas.

Así, no. Para esto no se hizo la democracia liberal. Ninguna razón de Estado, real o supuesta, está por encima del ciudadano y de sus libertades individuales. Pero estos mierdas de pavo con carné de partidos políticos se prostituyen por menos de treinta monedas y están dispuestos a malbaratar nuestros derechos civiles y a incumplir clamorosamente nuestras leyes. Para eso prefiero un despotismo ilustrado, pero verdaderamente ilustrado, antes que una democracia cateta como la nuestra. Al igual que ahora, los gobernantes no contarían con nosotros, los ciudadanos; pero, al menos, trabajarían por los intereses comunes y no sólo por los suyos particulares.

18/08/2010

¿Apoyar a Tomás Gómez es ser de derechas?

Posted in PSOE a 08:54 por Andrés Velasco

Ahora resulta que sí, que si no estás con Trinidad Jiménez le estás haciendo el juego al PP. ¿Se le habrá ocurrido a alguno de estos cráneos privilegiados zapateriles que si el PP mima a Tomás Gómez es porque quiere que acudan los afiliados socialistas en manada a votar a Jiménez en las primarias? ¿Por qué querría el PP que fuera Trinidad Jiménez quien se enfrentara a Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid?

12/08/2010

Por sus palabras los conoceréis

Posted in PSOE, Religión a 09:06 por Andrés Velasco

Ayer saltó la noticia de que hay (o habrá) un tercer aspirante a encabezar la candidatura del PSOE a la Comunidad de Madrid: un tal Ángel Gimeno Marín, presentándose como alternativa para “echar a Zapatero”.

Si bien aplaudo esa intención suya, encuentro que su forma de presentación es bastante inquietante. Por una parte, lo hace en compañía de César Vidal en “Libertad Digital”, el libelo que dirige el converso evangélico (ex-converso testigo de Jehová) junto con el faltón Jiménez Losantos. Por otro lado, se estrena con un artículo de opinión en el libelo “Hispanidad.com” que dirige el otro faltón y presunto delincuente Eulogio López (quien tiene pendientes algunos procedimientos judiciales por injurias o calumnias… ahora no recuerdo).

Este manifiesto suyo es impagable a la hora de conocer sus verdaderas intenciones; no tanto por dónde lo dice sino por lo que dice. En efecto, encontramos en sus palabras una retórica que ya nos resulta muy conocida: la escuchamos casi a diario de boca de ultraderechistas o ultracatólicos (suelen ser ambas cosas) como Benigno Blanco, Ignacio Arsuaga, el propio Eulogio López, el mismo César Vidal, el omnipresente Jiménez Losantos, Herman Tertsch, etc.

– Las referencias a los “ejercicios de ingeniería social sobre la sociedad española” llevados a cabo por ZP son las palabras casi exactas con las que Rouco Varela y los restantes picatostes de la conferencia episcopal definían la aprobación del matrimonio entre homosexuales. Igualmente, el llamar repetidamente “aprovechado” a Zerolo ya lo hemos oído en las radios de la derecha radical con el mismo motivo.

– La afirmación de que “Cataluña quiere la independencia” nos recuerda demasiado a los mensajes alarmistas (y profundamente desintegradores) de Intereconomía y “El mundo”: ¡se rompe España! Quizá este Ángel Gimeno conoce a una señorita llamada Cataluña Gómez o algo así, porque a mí me resulta muy difícil creer que la sociedad catalana tenga una sola voz y la utilice para pedir la independencia. Alucinaciones esquizoides neofranquistas aparte.

– Habla también de que el PSOE está dirigido por un “grupo de masones ignorantes” del que destaca, claro, “al Zapatero masón”, “masón sin principios” rendido a sus “asesores masones”. Esta es otra de las ideas-fuerza de la derecha opusdeísta católica y de los fundamentalistas protestantes: la culpa de todo lo tienen los masones. ¡Por el G.·.A.·.D.·.U.·., qué argumento más cansino! Desconozco si ZP es masón, cosa que tampoco me sorprendería, pero hoy en España los masones son cuatro gatos que no pintan nada. ¡Ojalá fuera al revés y se dejara sentir la influencia de sus ideales sobre la política y la sociedad! Aunque mucho me temo que los masones tienen abundancia de ideas y cortedad de ganas para llevarlas a cabo.

En fin, que pretenden vendernos gato por liebre. Torpemente, por cierto, porque cualquiera con dos dedos de frente puede darse cuenta de que este señor tiene de socialista lo que yo de obispo.

09/08/2010

ZP mete la pata (también) en Madrid

Posted in Política, PSOE a 10:23 por Andrés Velasco

El compromiso de los políticos con sus electores suele ser más bien espúreo. Si no ganan unas elecciones y obtienen responsabilidades de gobierno (en el ámbito que sea), suelen desentenderse con prontitud de aquellos que les votaron. Ejemplos los hay a cientos: López Aguilar, jefe de la oposición en Canarias, destinado a la UE por ZP; Manuel Pizarro, que abandonó su desastrosa gestión en Endesa para unirse a las filas del PP en Madrid, dejó a su vez el escaño en el Congreso de los Diputados al no ganar Rajoy las elecciones generales… Y Trinidad Jiménez, rival de Gallardón a la alcaldía de Madrid, que abandonó su puesto de concejala en aquel Ayuntamiento tras su derrota para hacerse cargo de una Secretaría de Estado en el Gobierno de la Nación (paso previo a desempeñar la cartera de Sanidad y Política Social).

Los intereses de partido se anteponen a los de sus votantes. Y sí: al final es cosa de márketing, guste o no. En esta campaña mercadotécnica, ZP ha consultado los posos del café de su desayuno monclovita y ha debido augurar que Trinidad Jiménez va a obtener mejores resultados en la Comunidad de Madrid que Tomás Gómez. De modo que, usando de sus poderes de secretario general del PSOE y de su carisma y liderazgo (?), ha intentado obligar a este último a renunciar a encabezar la candidatura socialista a la Comunidad de Madrid.

Personalmente admiro la postura de Tomás Gómez al no querer someterse a la disciplina de partido y ceder su lugar a una candidata designada a dedo por Zapatero. Porque el único mérito demostrado de Trinidad Jiménez es el de pertenecer al equipo de ZP, lo cual es un más que dudoso honor. Como ministra de Sanidad su gestión ni ha llegado al nivel de anécdota, y como concejala del Ayuntamiento de Madrid se desconoce cuál fue su aportación a la política municipal.

Así que deseemos que Zapatero deje de meter la zarpa para colocar a sus amiguitos donde no le han llamado. Que se quede con Trini en el Consejo de Ministros y deje que la FSM elija limpiamente, por una vez, a sus candidatos a la Asamblea de Madrid. Porque dejarlo en manos de la falta de criterio del presidente del Gobierno es asegurar otra victoria de Esperanza Aguirre.

13/07/2010

Catalunya, Cataluña

Posted in Partido Popular, Política, PSOE a 17:59 por Andrés Velasco

Cinco años hemos esperado pacientemente a que el Tribunal Constitucional nos diga lo que ya sabíamos: que el preámbulo no tiene valor normativo, sino interpretativo; que el uso del término “nación” con el que se define a Cataluña en el Estatuto no es compatible con el que reserva la Constitución para el conjunto de la nación española; que la Justicia no es una materia susceptible de transferencia a las Comunidades Autónomas; que no se puede exigir legalmente el aprendizaje y uso de la lengua catalana; etc…

La culpa, ciertamente, es de ZP por haber prometido lo que no estaba en su mano otorgar. La constitucionalidad de una ley no la garantiza la buena fe zapateril, la votación en el Parlament de Catalunya o su posterior referéndum autonómico. Pero también Maragall, con sus veleidades nacionalistas, obligó a un cambio de rumbo en el PSC que le llevó a una reforma estatutaria que no era reclamada por las bases de ese partido. Montilla no ha quedado libre de culpa con su defensa cerrada de un texto no completamente constitucional, por querer ponerse al frente de una manifestación que -estaba cantado- iba a ser utilizada por un nacionalismo beligerante, y por insistir en querer llegar a un arreglo con el Gobierno de la Nación (española) para solventar este problema.

¿Qué arreglo? ¿Qué van a solucionar Montilla y ZP? Las normas no se transmutan de inconstitucionales en constitucionales de un día para otro. Para que se realizara ese cambio, sería primero necesario reformar la Constitución; no basta con sustituir unos magistrados del Tribunal Constitucional por otros más afines al federalismo, porque hay preceptos de la Carta Magna que son tan cristalinos que no admiten más interpretación que la que ha hecho la actual composición de ese tribunal (caducado o sin caducar).

Lo que nos llevaría al bochornoso espectáculo que dado al filtrarse el mercadeo entre magistrados progresistas y cavernarios en torno a la sentencia. Un tema que, como todo lo que rodea a la Justicia española, hiede de lejos. No es posible que visiones políticas diferentes resulten en interpretaciones tan distantes de un mismo texto constitucional. Sabemos que la vigente Constitución Española de 1978 no tiene, precisamente, una redacción clara y unívoca, y en ello radica parte de su adecuación a la sociedad española de la Transición. Pero eso no hace que el principio de unidad jurisdiccional tenga distintos significados en función de la tendencia de quien lea el art. 117 CE.

Y terminamos en la no menos bochornosa actitud del PP, reprochando carencia del “sentido de Estado” al Gobierno (que ciertamente ha tenido bastante poco) al tiempo que, día a día, hace ostentación de adolecer del mismo defecto. El Estatuto de la Comunidad Valenciana no deja de ser otro despropósito (la “cláusula Camps” es un aberración que nunca debieron haber aceptado las Cortes Generales), como tampoco lo es el preámbulo del Estatuto de Andalucía, votado con gran jolgorio por la derecha, que contiene la misma definición de “nación” para esa Comunidad Autónoma que hacía el Estatuto de Cataluña.

Aunque le falte el sentido de Estado, el PP tiene -al menos formalmente- una ventaja organizativa a la que renunciaron los partidos de izquierda hace mucho tiempo. En teoría, el PP es un partido único que se presenta de manera unitaria en todas las demarcaciones. Por contra, tanto Izquierda Unida como el PSOE han caído en un federalismo que les arrastra a tener distintos discursos para una misma materia.

Recuerdo con horror la alianza de IU con Iniciativa per Catalunya, cómo esta última ha ido desplazando a la primera (usando de su marca electoral) hasta convertirse en una plataforma política diferente e, incluso, igualando su representación en el Congreso de los Diputados con la de IU propiamente dicha. Porque lo cierto es que IU ha claudicado a presentarse en Cataluña.

Otro horror fue el acceso del meapilas Madrazo al cargo de IU en el País Vasco (hoy, solamente Ezker Batua), que causó temerarios acercamientos a la izquierda abertzale e, incluso, la participación en un Gobierno autonómico radicalmente nacionalista. Se amparaban en la consigna de no apoyar el Plan Ibarretxe, pero lo cierto es que luego votaron a favor de ese plan en todos y cada uno de los trámites parlamentarios a los que se enfrentó. Un doble juego muy propio del jesuitismo de Javier Madrazo, pero que ha tenido como consecuencia el arrastrar a toda IU a unas posiciones que no son las que quieren (o querían) sus votantes.

En mi opinión, la izquierda vive aún con unos complejos que no le convienen. No hay por qué simpatizar con el nacionalismo para ser de izquierdas. No hay que aliarse con partidos de la derecha no-españolista (o antiespañola) para demostrar lo progresista que se es. Y, menos aún, flirtear con filoterroristas como Batasuna como hizo Javier Madrazo para consternación de la mayoría de los votantes de IU del resto de España.

PSOE e IU deberían plantearse seriamente si quieren ser partidos con una única voz en toda España o si prefieren dejarse llevar por los barones autonómicos hacia su propia futura atomización. En el caso de IU, debería romper con EB e IC, y presentarse con sus propias siglas y candidatos en Cataluña y País Vasco. Y lo mismo es aplicable al PSOE con respecto al PSC.