10/12/2010

Lamento profundamente haber nacido español

Posted in Internacional, Personal a 09:21 por Andrés Velasco

La frase que encabeza esta entrada es del (ahora) denostado Fernando Sánchez Dragó, pero la puedo suscribir sin ninguna reserva. También hago mías las razones que dio el escritor en la entrevista con Quintero en que la pronunció: odio este país de catetos, de cotillas, de incultos orgullosos de serlo, de chulos, de vocingleros, de envidiosos, de horteras, de meapilas, de ladrones. Odio este país sucio y maloliente, lleno de ciudadanos que escupen, mean, cagan y vomitan en las calles, que tiran papeles y basura donde les apetece, que desprecian su propio patrimonio histórico, artístico y natural. Odio este país de borrachos que no se lavan, que ladran en vez de cantar, que rebuznan en lugar de hablar. Odio este país donde el engaño y la molicie son virtudes y se desprecia al que es honesto y cumple sus obligaciones. Odio este país de fanáticos religiosos y de descreidos que no saben argumentar por qué lo son. Odio a este país de tribu y de clan, de falsos y de mezquinos… Odio a la masa de los españoles: los aborrezco de verdad, con todo mi ser, con todo mi pensamiento, con toda mi alma, con toda mi existencia.

No me gusta España y por eso quiero cambiarla. Creo que hay que sacudir los cimientos de este país, desarraigar tanta podredumbre y empezar de nuevo, con fundamentos muy distintos. Quiero para este país otro gobierno, otra educación, otra religión, otra clase empresarial, otras clases medias, otro proletariado… otra cultura: ¡Quiero otros españoles!

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No tiene nada que ver con lo anterior, pero anuncio que el próximo sábado, a las 18’00 h., estaré frente a la Embajada británica manifestándome por la libertad de Julian Assange, el loco que ha sacado a la luz todo el estiércol en que gustan revolcarse políticos y empresarios a lo largo y ancho de este planeta.

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02/12/2010

Lamentable coincidencia

Posted in Economía, Partido Popular, Política, PSOE, Uncategorized a 08:59 por Andrés Velasco

Lamento coincidir con el PP, pero es necesario que tengamos elecciones generales anticipadas. ZP debe desaparecer, por inepto, del mapa político español; el PSOE debe hacer una regeneración completa expulsando de su seno a todo aquel que se haya metido en política sin haber trabajado previamente “en el mundo real”, como Leire Pajín o Pepiño Blanco; a los cómplices del nacionalismo excluyente, como Montilla (en los mítines del PSC ya no ondea ni una sola bandera española); a los que representan lobbies económicos, como González-Sinde; a los “neoliberales” que sólo tienen de socialista el carné, como Sebastián; a los que se han arrastrado y se arrastran ante los poderes extranjeros, como Fdez. de la Vega, Moratinos, López Aguilar (otra vez: ¡qué decepción!), Francisco Vázquez, etc.

Por desgracia, la socialdemocracia queda en este país sin una representación digna. Quedan los desnortados de Izquierda Unida, en pleno proceso de descomposición fomentado por los nacionalistas antiespañoles que se infiltraron en su interior tras la marcha de Anguita y el ascenso de Llamazares (otro inútil profesional); con sus consignas estúpidas de “papeles para todos” y “a por la tercera república”; con su multiculturalismo idiota que defiende a los nazis islámicos… En fin, triste alternativa.

De modo que dejemos que sea el PP quien gane y arrase en las elecciones. Que Rajoy tenga la ocasión de demostrar esas ideas tan maravillosas que tiene y de las que no habla, a ver si así salimos de esta crisis económica o nos hundimos más plenamente en ella. Que vuelvan los fanáticos religiosos a imponernos la ideología y los “valores” cristianos, y los chorizánganos “libegales” a meternos la mano en el bolsillo a las clases medias.

Esto tiene mal arreglo: vienen años oscuros para los trabajadores. A ver si la lotería de navidad…

01/12/2010

¿A qué esperan?

Posted in Internacional, Política, PSOE a 09:11 por Andrés Velasco

¿Qué espera el Gobierno para cesar a Conde-Pumpido como Fiscal General del Estado? ¿Qué esperan los fiscales Javier Zaragoza y Jaime Bautista, los jueces Gómez Bermúdez e Ismael Moreno, los politicastros Ángel Losada, Cristina Latorre y Julio Pérez Hernández, y el europarlamentario López Aguilar (¡qué decepción!) para dejar todo cargo público y esconderse debajo de una piedra para que no veamos nunca jamás sus rostros de felones?

Lo que ya se sospechaba, las conjeturas que estaban en boca de todos, se han visto confirmadas gracias a la audacia de Wikileaks y de la valentía de sus fuentes anónimas. La deshonra cae sobre funcionarios, políticos y hasta miembros del Gobierno español, como ese Moratinos servil que prefiere agachar las orejas ante una potencia extranjera antes que cumplir las leyes de su propio país; como esa Fernández de la Vega que olvida programas y promesas electorales para arrastrarse ante embajadores y nuncios; como ese Zapatero que todo lo sabía y todo lo callaba con su sonrisilla insulsa.

Lo dice Nacho Escolar, y tiene razón: esta es una democracia teatral. La política de verdad no es la que se hace de cara a la galería. Nos ponen a esperpentos impresentables como Leire Pajín, Pepiño Blanco, Gómez Pons, Sáenz de Santamaría o Dolores de Cospedal para soliviantar al personal con declaraciones gruesas y aspavientos televisivos; pero, por la espalda, cuando no se les ve, hacen y deshacen sin contar con la ciudadanía que les paga, sumisa, sus salarios y pensiones doradas.

Así, no. Para esto no se hizo la democracia liberal. Ninguna razón de Estado, real o supuesta, está por encima del ciudadano y de sus libertades individuales. Pero estos mierdas de pavo con carné de partidos políticos se prostituyen por menos de treinta monedas y están dispuestos a malbaratar nuestros derechos civiles y a incumplir clamorosamente nuestras leyes. Para eso prefiero un despotismo ilustrado, pero verdaderamente ilustrado, antes que una democracia cateta como la nuestra. Al igual que ahora, los gobernantes no contarían con nosotros, los ciudadanos; pero, al menos, trabajarían por los intereses comunes y no sólo por los suyos particulares.