20/07/2010

¿Cómo se llama este delito?

Posted in Uncategorized a 12:57 por Andrés Velasco

Leo en El País que un tal Francisco Gil Hellín, quien por casualidades de la vida ocupa el cargo de “arzobispo” de Burgos en la secta católica y, a mayor abundamiento, es opusdeísta, anda diciendo que la nueva ley que autoriza el aborto bajo determinadas condiciones “no es ley, por eso no obliga y exige una oposición frontal y sin distingos”.

No voy a entrar a discutir si las instituciones del Estado tienen el derecho a matar inocentes (los culpables, al parecer, sí pueden ser eliminados), como este buen señor proclama. Tampoco si puede llamarse “inocente”, es decir, “persona” sin culpa, a un conjunto de células que no tienen un sistema nervioso desarrollado. Sin embargo, quisiera recordar que hay un delito llamado sedición, tipificado en el artículo 544 del Código Penal, contra quienes “se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes […]”. Y, en el artículo siguiente, se dice: “Los que hubieren inducido, sostenido o dirigido la sedición o aparecieren en ella como sus principales autores, serán castigados con la pena de prisión de ocho a diez años […]”.

Y digo yo: al animar a desobedecer la ley y a su oposición frontal, ¿no está este caballero incurriendo en el delito de inducción a la sedición? Si España fuera un Estado de Derecho, la fiscalía actuaría de oficio y denunciaría estos hechos. Si, al menos, tuviéramos una sociedad civil decente e instruida, como en Francia, alguna asociación ciudadana presentaría esa denuncia. Como no se da ninguno de los dos casos, Francisco Gil Hellín podrá seguir diciendo todas las barbaridades que se le antojen. Mitra, báculo, anillo y cruz pectoral le otorgan inmunidad penal. O eso parece.

El fin del mercado editorial en castellano

Posted in Economía, Política, Tecnología a 12:33 por Andrés Velasco

He leído en “Ricardo Galli, de software libre” un estupendo artículo sobre cómo la industria editorial española está haciendo todo lo posible por evitar la implantación de los libros digitales en España. Bien, vivimos bajo un régimen (dictadura, que diría Iñaki Gabilondo) de libre mercado, así que están en su derecho de hacer lo que les venga en gana.

Afortunadamente, el consumidor también es libre para hacer lo que le salga del higo. No sabemos por cuánto tiempo pero, hoy por hoy, internet es un espacio de libertad que permite hacer frente a los abusos del capitalismo. No siempre por medios legítimos, pero… ¿hay algo ilegítimo cuando se lucha contra la dictadura del capital?

En fin, no quiero dar lecciones a nadie de lo que tiene que hacer o no, así que me limitaré a explicar mi caso. Yo soy el afortunado poseedor de un e-reader, un lector de libros electrónicos basado en la tecnología e-ink (tinta electrónica), que permite una lectura similar en casi todo al papel, sin cansar la vista y con varias comodidades añadidas (pesa menos que un libro medianito, permite engancharle unos auriculares para escuchar música al mismo tiempo, la batería dura varios cientos de páginas, se puede hacer una búsqueda ultrarrápida de una palabra en todo el libro, no puedes doblar ni manchar las páginas, el tamaño de letra se puede ampliar…). Vaya, que estoy encantado y casi prefiero leer en él que en un libro tradicional. No diré la marca ni el precio, porque no me pagan por hacer publicidad y, además, son casi todos iguales.

Pues bien, yo reconozco ser asiduo a páginas de descarga de libros en pdf para mi lector electrónico. La verdad es que ya he amortizado lo que me costó. Y estaría encantado en comprarlos si tuvieran la calidad y el precio que tienen los de Amazon en inglés. Pero en castellano, y con la notable excepción de Luarna y alguna otra librería digital, no había realmente una alternativa a la piratería masiva de contenidos.

Ahora aparece Libranda, pero como una plataforma meramente de búsqueda, no de compra directa. El precio no es competitivo, el IVA no es el mismo que el de los libros en papel (gracias a esa nefasta inutilidad de ministra de Cultura que es González-Sinde), el sistema de gestión de derechos digitales (DRM) le hace la vida imposible al comprador legítimo… Caray, que, como bien dice Ricardo Galli, parece pensado para todo menos para hacer negocio del libro digital.

En definitiva, que, en lo que a mí respecta, estoy dispuesto a pasar de las editoriales españolas. Como no tengo ningún problema en leer en inglés, compraré los ebooks en ese idioma. Además, el catálogo es incomparablemente superior en cuanto a ensayo se refiere. Y si necesito alguna novelilla en castellano, acudiré gozoso a las páginas de descarga.

Estimadas editoriales en lengua castellana: ¡que os den!

13/07/2010

Catalunya, Cataluña

Posted in Partido Popular, Política, PSOE a 17:59 por Andrés Velasco

Cinco años hemos esperado pacientemente a que el Tribunal Constitucional nos diga lo que ya sabíamos: que el preámbulo no tiene valor normativo, sino interpretativo; que el uso del término “nación” con el que se define a Cataluña en el Estatuto no es compatible con el que reserva la Constitución para el conjunto de la nación española; que la Justicia no es una materia susceptible de transferencia a las Comunidades Autónomas; que no se puede exigir legalmente el aprendizaje y uso de la lengua catalana; etc…

La culpa, ciertamente, es de ZP por haber prometido lo que no estaba en su mano otorgar. La constitucionalidad de una ley no la garantiza la buena fe zapateril, la votación en el Parlament de Catalunya o su posterior referéndum autonómico. Pero también Maragall, con sus veleidades nacionalistas, obligó a un cambio de rumbo en el PSC que le llevó a una reforma estatutaria que no era reclamada por las bases de ese partido. Montilla no ha quedado libre de culpa con su defensa cerrada de un texto no completamente constitucional, por querer ponerse al frente de una manifestación que -estaba cantado- iba a ser utilizada por un nacionalismo beligerante, y por insistir en querer llegar a un arreglo con el Gobierno de la Nación (española) para solventar este problema.

¿Qué arreglo? ¿Qué van a solucionar Montilla y ZP? Las normas no se transmutan de inconstitucionales en constitucionales de un día para otro. Para que se realizara ese cambio, sería primero necesario reformar la Constitución; no basta con sustituir unos magistrados del Tribunal Constitucional por otros más afines al federalismo, porque hay preceptos de la Carta Magna que son tan cristalinos que no admiten más interpretación que la que ha hecho la actual composición de ese tribunal (caducado o sin caducar).

Lo que nos llevaría al bochornoso espectáculo que dado al filtrarse el mercadeo entre magistrados progresistas y cavernarios en torno a la sentencia. Un tema que, como todo lo que rodea a la Justicia española, hiede de lejos. No es posible que visiones políticas diferentes resulten en interpretaciones tan distantes de un mismo texto constitucional. Sabemos que la vigente Constitución Española de 1978 no tiene, precisamente, una redacción clara y unívoca, y en ello radica parte de su adecuación a la sociedad española de la Transición. Pero eso no hace que el principio de unidad jurisdiccional tenga distintos significados en función de la tendencia de quien lea el art. 117 CE.

Y terminamos en la no menos bochornosa actitud del PP, reprochando carencia del “sentido de Estado” al Gobierno (que ciertamente ha tenido bastante poco) al tiempo que, día a día, hace ostentación de adolecer del mismo defecto. El Estatuto de la Comunidad Valenciana no deja de ser otro despropósito (la “cláusula Camps” es un aberración que nunca debieron haber aceptado las Cortes Generales), como tampoco lo es el preámbulo del Estatuto de Andalucía, votado con gran jolgorio por la derecha, que contiene la misma definición de “nación” para esa Comunidad Autónoma que hacía el Estatuto de Cataluña.

Aunque le falte el sentido de Estado, el PP tiene -al menos formalmente- una ventaja organizativa a la que renunciaron los partidos de izquierda hace mucho tiempo. En teoría, el PP es un partido único que se presenta de manera unitaria en todas las demarcaciones. Por contra, tanto Izquierda Unida como el PSOE han caído en un federalismo que les arrastra a tener distintos discursos para una misma materia.

Recuerdo con horror la alianza de IU con Iniciativa per Catalunya, cómo esta última ha ido desplazando a la primera (usando de su marca electoral) hasta convertirse en una plataforma política diferente e, incluso, igualando su representación en el Congreso de los Diputados con la de IU propiamente dicha. Porque lo cierto es que IU ha claudicado a presentarse en Cataluña.

Otro horror fue el acceso del meapilas Madrazo al cargo de IU en el País Vasco (hoy, solamente Ezker Batua), que causó temerarios acercamientos a la izquierda abertzale e, incluso, la participación en un Gobierno autonómico radicalmente nacionalista. Se amparaban en la consigna de no apoyar el Plan Ibarretxe, pero lo cierto es que luego votaron a favor de ese plan en todos y cada uno de los trámites parlamentarios a los que se enfrentó. Un doble juego muy propio del jesuitismo de Javier Madrazo, pero que ha tenido como consecuencia el arrastrar a toda IU a unas posiciones que no son las que quieren (o querían) sus votantes.

En mi opinión, la izquierda vive aún con unos complejos que no le convienen. No hay por qué simpatizar con el nacionalismo para ser de izquierdas. No hay que aliarse con partidos de la derecha no-españolista (o antiespañola) para demostrar lo progresista que se es. Y, menos aún, flirtear con filoterroristas como Batasuna como hizo Javier Madrazo para consternación de la mayoría de los votantes de IU del resto de España.

PSOE e IU deberían plantearse seriamente si quieren ser partidos con una única voz en toda España o si prefieren dejarse llevar por los barones autonómicos hacia su propia futura atomización. En el caso de IU, debería romper con EB e IC, y presentarse con sus propias siglas y candidatos en Cataluña y País Vasco. Y lo mismo es aplicable al PSOE con respecto al PSC.

“Our god grant us the right to bear arms”

Posted in Internacional, Política a 17:32 por Andrés Velasco

Escrito todo junto, sin espacios, es el código de uno de los trucos de un violento videojuego llamado “Grand Theft Auto”. En inglés significa, literalmente, que “nuestro dios nos otorga el derecho a portar armas”. Sin referencias a la divinidad, el texto de este enunciado se puede encontrar en la segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

Hay mucha gente en España que es visceralmente contraria al derecho de los ciudadanos a portar armas de fuego. Para argumentarlo, suelen utilizar las impresiones sobre la inseguridad ciudadana que nos transmite el cine de Hollywood o las series de televisión americanas. También hay quien alude a “estadísticas” (que, en realidad, desconoce) para afirmar que la violencia es mayor en aquellas sociedades donde los civiles pueden llevar armas.

Sin embargo, mucha gente también desconoce que países tan poco proclives a los tiroteos (como Francia, Finlandia, Austria, Canadá, Noruega o la República Checa) tienen reconocido a sus nacionales el derecho a llevar armas, ya sea por razones deportivas o por autodefensa. Y es curioso observar cómo las naciones más restrictivas en esta materia suelen ser también las que menos libertades civiles reconocen: China, Cuba, Corea del Norte… Por su parte, antiguas dictaduras que han transitado hacia la democracia, como Rusia o Japón, han recuperado este derecho para sus naturales.

En el islam, la shari’a reconoce este derecho a los musulmanes, pero no a las demás comunidades religiosas que vivan en un país de mayoría islámica. Las minorías religiosas dan, para el islam, ciudadanos de segunda categoría con derechos disminuidos también en este aspecto.

Como el lector se habrá dado cuenta, yo estoy radicalmente a favor de que los ciudadanos pueden ejercer su derecho a la autodefensa portando armas de fuego. Esto, obviamente, exige algunas precisiones para evitar los males que pudiera originar un abuso de este derecho. Para empezar, se ha de otorgar mediante una licencia expedida por el Estado, responsable subsidiario del mal uso que pudieran hacer de la misma los licenciados.

En segundo lugar, debe haber medios y criterios claros para filtrar a aquellos elementos que, objetivamente, no pueden obtener esta licencia. De entrada, aquellos que tengan antecedentes penales, los inmigrantes (que son, no lo olvidemos nunca, como “invitados” en nuestro país, no dueños del mismo), los que tengan historial psiquiátrico, los retrasados o deficientes mentales y también aquellos que no tienen un nivel mínimo de estudios.

Debería exigirse una formación básica sobre el uso y el mantenimiento de armas de fuego para obtener dicha licencia. Y la concesión de la misma ha de conllevar el compromiso de cumplir con ciertas obligaciones, como serían la guarda y custodia del arma para que no pueda ser usada por menores de edad o por algún sujeto de los colectivos excluidos. La compraventa de armas de fuego ha de estar controlada y llevarse a cabo exclusivamente en establecimientos autorizados, para que se pueda seguir el rastro de la propiedad de un arma desde que sale de la fábrica hasta que deje de estar operativa. Evidentemente, el incumplimiento de estas obligaciones debería llevar aparejado algún tipo de responsabilidad administrativa o penal, según la gravedad de los hechos.

Por lo demás, como digo, estos criterios deberían ser suficientemente claros como para que no quede ningún resquicio a la discrecionalidad del Estado a la hora de otorgar la licencia de armas. Y, por supuesto, encuentro que no hay ninguna razón por la que la petición de dicha licencia deba obedecer a una motivación concreta, fuera de la cual no quepa su concesión. Es decir, justo lo contrario de lo que ocurre en España.

Muchas veces se ha afirmado que un pueblo armado es un pueblo difícil de someter para un tirano. Estoy de acuerdo y creo que la historia así lo demuestra. Y además estoy convencido de que, si en 1936 el pueblo español hubiera dispuesto de este derecho desde que se proclamó la II República, hoy España sería un país muy distinto del que es.

09/07/2010

¿Ha cambiado algo en Cuba?

Posted in Internacional, Política, Religión a 09:32 por Andrés Velasco

Estos días hemos visto mucho revuelo a cuenta de la posible liberación de 52 presos políticos cubanos, gracias a la mediación de unos señores de clergyman y cruz pectoral y, según parece, también del ministro Moratinos.

La noticia es buena, no cabe duda, y merece haber estado en primera página. Pero más allá del hecho humanitario de que por la mañana puedan despertarse libres estas 52 personas que estaban encarceladas por pensar de manera distinta a como el Gobierno castrista manda, me temo que realmente nada haya cambiado en Cuba.

La secta católica gusta de montar estos espectáculos mediáticos, como también gustan a los políticos. Quedan muy bien para presentarles como adalides de la democracia y los Derechos Humanos, y son gestos que dan buenos titulares. Pero, en el fondo, sólo consiguen reforzar la dictadura cubana, pues hacen que también su Gobierno parezca más comprensivo y humanitario.

Al igual que la religión cristiana necesita a los pobres para llevar a cabo sus mezquinas “obras de caridad”, y por eso nunca querrá atacar las verdaderas causas de la pobreza, por lo mismo la iglesia católica cubana necesita que haya presos políticos, pero no osará enfrentarse al régimen castrista mientras éste la permita vivir con relativa libertad y preservando su propiedad inmobiliaria.

En cuanto a Moratinos, su ingenuidad (real o fingida) es palmaria. ¿Se ha dado cuenta de que Cuba tendrá 52 presos políticos menos, pero 52 exiliados más? ¿Qué proporción de todos los presos de conciencia cubanos suponen esos 52? ¿A partir de ahora se podrá disentir en voz alta del régimen castrista sin terminar en prisión? ¿Se encamina la república caribeña hacia una democracia, o esto son sólo maniobras para mantener indefinidamente el statu quo político? ¿Justifica todo ello un cambio en la posición de la Unión Europea hacia Cuba?

08/07/2010

Cuidadito con Erdogan

Posted in Uncategorized a 13:46 por Andrés Velasco

No me gusta el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, como no me gustan los islamistas aunque se vistan de moderados, si bien he de reconocer que este en particular me desconcierta muy a menudo.

Es verdad que parece que su empeño por meter a Turquía en la Unión Europea parece sincero, y que ha tomado medidas en materia de política interior para cumplir con los estándares de la UE, como la abolición total de la pena de muerte o la despenalización del uso de la lengua kurda.

Pero, por otra parte, ha ido socavando poco a poco los principios laicistas que imprimiera Mustafá Kemal Atatürk en la sociedad turca: levanta la prohibición de que las mujeres con velo islámico puedan acceder a edificios públicos, vuelve a instalar una mezquita dentro del simbólico recinto de Santa Sofía (con la excusa de servir para atender las necesidades religiosas de los trabajadores de ese museo), purga la cúpula militar (fiel al laicismo kemalista) después de denunciar un increíble proyecto de golpe de Estado, intenta sacar adelante una reforma constitucional (afortunadamente invalidada) que hubiera permitido a los ulemas acceder a los órganos de gobierno del poder judicial…

Además, permitió que la flotilla de “rescate” contra el bloqueo de Gaza partiera desde Estambul, y utilizó la torpe y violenta acción israelí contra los voluntarios internacionales para tensar sus relaciones con Israel y ganarse así las simpatías de los islamistas y del resto del mundo árabe.

Alguien debería decirle a ZP que se ande con ojo cuando hable de la alianza de civilizaciones con este lobo con piel de cordero.

Enrique López: el descaro hecho carne

Posted in Justicia, Partido Popular, Política a 13:15 por Andrés Velasco

Anda diciendo Enrique López, quien fuera vocal portavoz del Consejo General del Poder Judicial durante el aznarato y algo después, que la decisión del Senado de excluirle para cubrir una vacante en el Tribunal Constitucional es “extravagante”.

A mí, por el contrario, no se me ocurriría candidato más extravagante para ser magistrado del Tribunal Constitucional que el señor López. Haciendo memoria, uno recordará sus posicionamientos políticos cuando asistía a tertulias de radio y televisión, escribía columnas de opinión o se dejaba mimar en congresos patrocinados por entidades cercanas o dependendientes de la secta católica. Todo ello muy respetable en un ciudadano “de a pie”, pero no en el portavoz del CGPJ.

Con razón ha defendido el PP su candidatura contra viento y marea: hubiera sido un magistrado de lealtad inquebrantable a las posiciones conservadoras. Por eso, también, el resto de los grupos del Senado se le oponen en bloque.

Lo curioso es que Enrique López va a ser excluido en base a la interpretación del artículo 159.2 de la Constitución que se utilizó para despojar a Eligio Hernández de su puesto de Fiscal General del Estado: no tener 15 años de experiencia profesional en labores jurídicas. El señor López ha trabajado 21 años al servicio del Estado, pero sólo 14 con funciones jurisdiccionales. Los 7 años que restan los pasó haciendo de lacayo del PP en el CGPJ, en funciones puramente gubernativas.

07/07/2010

A la victoria gracias a la “bomba uterina”

Posted in Internacional, Religión a 12:16 por Andrés Velasco

Las religiones monoteístas de raíz semítica tienen una afición inmoderada por la natalidad sin control. Tanto el judaísmo como el cristianismo o el islam ven la sexualidad únicamente como un medio para producir el mayor número posible de hijos. Si no se usa con esa función, el sexo debe estar prohibido.

Esto tiene su lógica, porque para que el número de fieles de una religión crezca, sólo hay dos medios: la conversión o la reproducción interna.

El primero de estos medios tiene, hoy día, una validez bastante limitada. En un mundo donde, pese a ayatolás, rabinos, obispos y demás, crece lentamente la aplicación del derecho a la libertad de conciencia, va desapareciendo la posibilidad de obligar a nadie a convertirse a una religión que no desea. La época del recurso a la violencia para que se expanda una religión (evangelizaciones o islamizaciones) parece haber terminado.

De modo que sólo pueden recurrir a lo que Fernando Vallejo llamó la “bomba uterina” en su excelente libro “La puta de Babilonia”. La reproducción sexual al servicio de la causa: hay que tener más hijos que el enemigo para poder vencerle numéricamente.

Esta guerra entre religiones está teniendo una víctima colateral: la sociedad civil laica que no se deja guiar por los preceptos religiosos. Tanto en Europa como en Estados Unidos, los grupos religiosos más sectarios son los que más hijos traen al mundo. A corto plazo buscan ser una minoría demográfica lo suficientemente significativa como para tener un peso político que les permita imponer su visión de la vida al conjunto de la población. A largo plazo, esperan ser la mayoría hegemónica.

Por poner un ejemplo, Kiko Argüello, fundador del camino neocatecumenal, se ufana en decir que sus seguidores tienen tantos hijos, o más, que los musulmanes que viven en España. Presumen de una tasa de natalidad de quintuplica la del país en el que viven.

Quizás en otro momento explique por qué creo que una explosión demográfica es totalmente absurda en pleno siglo XXI, donde la robotización y la tecnología van a ir sustituyendo poco a poco a la mano de obra humana. Sin contar con el agotamiento de los recursos naturales, claro está, ni con la desigualdad en el reparto de la riqueza.

Hoy sólo quiero señalar que ya podemos observar un caso en el que una minoría religiosa, por vía de la bomba uterina, está poniendo de rodillas a la sociedad civil mayoritaria en la que se inserta. Me refiero, como cualquier lector avispado habrá podido adivinar, a los judíos ultraortodoxos (haredim) del Estado de Israel.

Los miembros de esta secta religiosa no trabajan (son mantenidos por el Estado) ni hacen el servicio militar obligatorio para cualquier otro israelí; pero sí tienen derecho al voto y su partido Shas es hoy el tercero más votado, actuando como bisagra para formar o tumbar gobiernos. Tienen una influencia desproporcionada, pero en el futuro van a doblegar aún más a un Estado al que no reconocen plenamente (según ellos, sólo el masiah es quien podría restablecer Israel); todo ello gracias a su descontrolada reproducción.

Al final, para las religiones, todo se reduce al sexo. Pero así, aceptando sus fieles convertirse en un rebaño para ganar mayorías, el sexo se devalúa. Aunque, bien mirado, todo en la religión está orientado a degradar la dignidad humana.

Ahora nos hacemos insumisos

Posted in Partido Popular, Política a 09:12 por Andrés Velasco

De entrada soy contrario al aborto, aunque reconozco que es un tema sobre el que aún no tengo una opinión completamente formada. Quizás se deba en parte a que la ciencia no termina de establecer con claridad el límite a partir del cual un embrión puede considerarse un ser humano. Y esta es la cuestión fundamental que aclararía sin ningún género de dudas si el aborto es un derecho o un delito. De otro lado, viendo quiénes son los que se oponen tan furibundamente al aborto, casi siento la tentación de hacerme pro-abortista, pero ese es otro tema…

La cuestión que traigo hoy es: ¿debe una ley ser obviada simplemente porque no estamos de acuerdo con ella y adolezca de presunta inconstitucionalidad? La excusa que pone el presidente de la Región de Murcia para no cumplir con la ley del aborto es que está recurrida ante el Tribunal Constitucional, y, en tanto éste no se pronuncie, la validez de la ley queda cuestionada.

Es un argumento bastante pobre jurídicamente. Es opinable que el Tribunal Constitucional pueda declarar la suspensión de los efectos de una ley mientras resuelve sobre su constitucionalidad; pero el hecho es que este Tribunal ni siquiera ha declarado esa suspensión. La ley del aborto es, guste o no, plenamente efectiva y de obligado cumplimiento. Al menos, por ahora.

Si el PP insiste en esa estrategia de fraude constitucional, entonces sería cuestión de pensar en hacerle probar un poco de su propia medicina. ¿O acaso piensa el PP que no volverá a tener responsabilidades de gobierno?

Si la insumisión a la ley (a esta o a cualquier otra) hubiera venido desde Cataluña, todos los altavoces mediáticos de la caverna estarían entonando unísonos el ya sabido “se rompe España”. Pero, viniendo de campo amigo, este bombardeo a la legalidad es perfectamente tolerable.