25/10/2011

Todos los animales son iguales

Posted in Personal a 18:24 por Andrés Velasco

Vivimos tiempos interesantes. El mundo cambia a toda velocidad, y valores y situaciones que hace unos años dábamos por seguros, hoy ya no lo son tanto. Occidente parece dudar de sí mismo en medio de una nueva recesión económica, las naciones árabes se rebelan contra la tiranía y proclaman su anhelo por la democracia (ya veremos si la obtienen o acaban cambiando un yugo por otro), y gobiernos corruptos y homicidas hacen valer su poderío económico y ganan impunidad comprando la deuda ajena.

En estos momentos turbulentos quizá conviniera recordar los valores sobre los que se asentaron nuestras modernas democracias: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

La libertad, en apariencia, no está en peligro. Muchas y muy importantes bocas se llenan pronunciando este sustantivo y aun se adornan con el adjetivo de “liberal”, con más o menos razón y aunque sea más para defender las libertades propias y no tanto las ajenas. No gozan, sin embargo, de tanto predicamento la igualdad y la fraternidad. La primera, curiosamente, parece que nos evoca los tufillos del marxismo, de la colectivización, de la escasez de bienes de consumo, del Gulag, del padrecito Stalin guiando con mano firme los destinos de los proletarios del mundo (no tan unidos a su alrededor como él hubiera querido), o de las pilas de cráneos de las víctimas de Pol Pot. Y la fraternidad ya es cosa de románticos, de idealistas que no tienen los pies en la tierra, de soñadores trasnochados que se empeñan en no ver que el hombre es un lobo para el hombre y que sólo en un lejano futuro, quizás en un Walden Tres (o cuatro o cinco), pudiera ponerse en práctica.

Pero hoy quisiera hablar de la igualdad. No en su sentido evidente de igualdad ante la ley, ni en el ampliamente interpretable de igualdad socioeconómica, sino en el cotidiano, en el ético. Es decir, en el del comportamiento que tenemos con los demás a diario. Y, específicamente, en su valor contrapuesto al elitismo.

Primero de todo, dejemos convenido que la igualdad no implica total semejanza o uniformidad. Tampoco exige rebajar las diferencias de talentos, aptitudes, esfuerzos o  méritos, ni eliminar la diversidad de personalidades y opciones vitales. Como definición propongo el reconocer que, a pesar de esas diferencias, todos los hombres y mujeres somos sustancialmente iguales, compartiendo la misma naturaleza y condición humana. Los restantes detalles son accidentes que simplemente complementan o enriquecen (o empobrecen, según el caso) esta condición.

Pues bien, cuando dos personas se encuentran, las comparaciones son inevitables. ¿Qué tiene él que no tengo yo? ¿Qué tengo yo que le falta a él? ¿En qué es mejor uno u otro? Y de ahí construimos, sin apenas darnos cuenta, una especie de jerarquía en la que ocupamos uno u otro puesto en nuestro orden imaginario. Y si el encuentro se produce además en una organización formal, con su propio organigrama, explícito o implícito, entonces el orden nos vendrá dado por un sinnúmero de señales susceptibles de convertirse en símbolos de poder y autoridad. Con esto nos diferenciamos y separamos, parece agigantarse la alteridad, dejamos de ser “nosotros” para ser “yo” por una parte y “tú” por otra, se abona el campo para que aparezcan los sentimientos de superioridad, dominio, orgullo y soberbia, pero también de sumisión, adulación, resentimiento y hasta violencia.

De una exagerada glorificación de la diferencia, puede llegar la justificación para los privilegios ilegítimos de unos, o para las barreras, trabas o discriminaciones de otros. El antídoto contra este veneno se halla a menudo en recordar que detrás de aquel a quien hemos etiquetado subsiste siempre, tozuda, la realidad de que compartimos la misma naturaleza: que somos iguales en lo principal y sólo distintos en lo accesorio; que somos parte de la élite en algunas cosas y de la base en otras; que una vuelta de la rueda de la fortuna puede trastocar nuestra posición y ponernos debajo de quien ahora despreciamos o encima del que nos humilla; que todos somos necesarios y todos tenemos potencial para aportar al bien común desde nuestras capacidades, sean estas amplias, escasas o mediocres.

Que ha de prevalecer, en definitiva, la Igualdad. Porque, de lo contrario, cuando nos juzgamos superiores a otro y le miramos por encima del hombro, ponemos el pie en un camino descendente que nos puede llevar a su deshumanización.

“Benjamín sintió que un hocico le rozaba el hombro. Se volvió. Era Clover. Sus viejos ojos parecían más apagados que nunca. Sin decir nada, le tiró suavemente de la crin y lo llevó hasta el extremo del granero principal, donde estaban inscritos los Siete Mandamientos. Durante un minuto o dos estuvieron mirando la pared alquitranada con sus blancas letras.

 – La vista me está fallando, dijo ella finalmente. Ni aun cuando era joven podía leer lo que estaba ahí escrito. Pero me parece que esa pared está cambiada. ¿Están igual que antes los Siete Mandamientos, Benjamín?

 Por primera vez Benjamín consintió en romper la costumbre y leyó lo que estaba escrito en el muro. Allí no había nada excepto un solo Mandamiento. Éste decía:

 TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES, PERO ALGUNOS ANIMALES SON MÁS IGUALES QUE OTROS.

 Después de eso no les resultó extraño que al día siguiente los cerdos que estaban supervisando el trabajo de la granja, llevaran todos un látigo en la mano.”

Rebelión en la Granja (George Orwell)

14/04/2011

¿A quién puede ya sorprenderle?

Posted in Justicia, Religión a 08:57 por Andrés Velasco

Leo en “Público” que la asociación “hazteoír” ha interpuesto una querella criminal contra los organizadores de la llamada “procesión atea” que recorrerá, previsiblemente, el centro de Madrid el próximo jueves 21 de abril. La querella, obviamente, es de traca: además de un delito contra los “sentimientos religiosos” (cualquiera que sea esta idiotez), se les acusa de cometer genocidio, reunión y manifestación ilegal (¡cuando todavía ni se han reunido ni manifestado!) y otras cuantas cosas más.

Pero, aparte de las delirantes paranoias de ese grupo de católicos histéricos, me resultan mucho más preocupantes las declaraciones, tanto del vicealcalde de la capital, Manuel Cobo, como de la lideresa pepesuna y apologeta mayor del latrocinio empresarial, Esperanza Aguirre. De modo que la cuestión queda en manos del delegado del Gobierno en Madrid, quien, siendo del PSOE (un partido que no es de fiar en estas cosas, ni en muchas otras), hará que salga el sol por Antequera. Al tiempo.

Es curioso comprobar cómo la secta criminal-católica exige libertad de conciencia y expresión cuando se encuentra en minoría, y manda a sus vasallos meapilas contra estas mismas libertades cuando tiene mayoría social, real o presunta (en el caso español más presunta que real).

“Tierna como un cordero cuando está en minoría; astuta como un zorro cuando está en igualdad; pero, cuando se siente fuerte o es mayoría, muestra la ferocidad del tigre”. Lean.

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Actualización: ¿Hay democracia en España? ¿Hay respeto por los derechos fundamentales de los ciudadanos? Sinceramente, parece que no para todos. Como dice un comentarista de la noticia, oficialmente el ateísmo pasa a ser una convicción ilegal en este país.

01/04/2011

Como decía, sólo en España…

Posted in Religión a 09:51 por Andrés Velasco

No sé por qué me siguen sorprendiendo estas noticias.

30/03/2011

Sólo en España…

Posted in Justicia, Religión a 10:01 por Andrés Velasco

Uno puede darse de baja de asociaciones, clubes deportivos, empresas privadas, listas de publicidad, partidos políticos y hasta del censo electoral, pero no hay modo humano de que la secta católica deje de disponer de los datos personales de quien no desea figurar entre sus miembros.

Por otra parte, parece que hay gente más sensible que otra o cuyos sentimientos (¡sentimientos, el colmo de la subjetividad!) son más susceptibles de protección que los de otras personas. Incluso de protección jurídica y bajo amenaza de cárcel en el vigente Código Penal. ¿Lo creen surrealista? Pues no, en España es perfectamente posible.

Incluso no todos los sentimientos son igual de respetables bajo el ordenamiento español. Así, mantener que todos los seres humanos son iguales y no deben ser discriminados por razón de sexo resulta estar menos protegido que la creencia de que existen seres invisibles (aunque omnipotentes) que ordenan discriminar a la mujer y evitar el uso de anticonceptivos.

Sólo en un país como este, en el que estamos mucho más lejos del Occidente civilizado de lo que en realidad pensamos, pueden ocurrir cosas así.

10/03/2011

Luchan por su libertad, piden ayuda internacional…

Posted in Internacional, Política a 12:32 por Andrés Velasco

¿Y qué hace Europa? Nada.

Mientras tanto, el asesino delirante Gaddafi, maestro hortera del cinismo, está retomando el control de la mitad occidental de Libia con el silencio cómplice de China, Rusia, las dictaduras del golfo pérsico y de todos los demás tiranos que esclavizan a sus pueblos.

Ya ocurrió en otra ocasión, mucho más cerca del corazón de la Europa liberal. En aquel entonces, también un pueblo tuvo que hacer frente a bombardeos de su propio ejército a las órdenes de un dictador; y, también entonces, las naciones que deberían haber defendido su supuesto ideario democrático ayudando a ese pueblo, dieron la callada por respuesta. Y es que las democracias nunca son tales si olvidan la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Ningún negocio empresarial debería nublar esta verdad.

Pero, claro, una cosa es la malvada Cuba (que ciertamente es malvada, corrupta y pervertida) y otra muy distinta la posibilidad de aprovechar la semi-esclavitud de los trabajadores chinos para comprar mierdas tecnológicas a bajo coste y revenderlas luego a precio de oro bajo el signo de la manzana mordida.

Menos mal que Hu Jintao no va por ahí regalando yeguas.

10/12/2010

Lamento profundamente haber nacido español

Posted in Internacional, Personal a 09:21 por Andrés Velasco

La frase que encabeza esta entrada es del (ahora) denostado Fernando Sánchez Dragó, pero la puedo suscribir sin ninguna reserva. También hago mías las razones que dio el escritor en la entrevista con Quintero en que la pronunció: odio este país de catetos, de cotillas, de incultos orgullosos de serlo, de chulos, de vocingleros, de envidiosos, de horteras, de meapilas, de ladrones. Odio este país sucio y maloliente, lleno de ciudadanos que escupen, mean, cagan y vomitan en las calles, que tiran papeles y basura donde les apetece, que desprecian su propio patrimonio histórico, artístico y natural. Odio este país de borrachos que no se lavan, que ladran en vez de cantar, que rebuznan en lugar de hablar. Odio este país donde el engaño y la molicie son virtudes y se desprecia al que es honesto y cumple sus obligaciones. Odio este país de fanáticos religiosos y de descreidos que no saben argumentar por qué lo son. Odio a este país de tribu y de clan, de falsos y de mezquinos… Odio a la masa de los españoles: los aborrezco de verdad, con todo mi ser, con todo mi pensamiento, con toda mi alma, con toda mi existencia.

No me gusta España y por eso quiero cambiarla. Creo que hay que sacudir los cimientos de este país, desarraigar tanta podredumbre y empezar de nuevo, con fundamentos muy distintos. Quiero para este país otro gobierno, otra educación, otra religión, otra clase empresarial, otras clases medias, otro proletariado… otra cultura: ¡Quiero otros españoles!

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No tiene nada que ver con lo anterior, pero anuncio que el próximo sábado, a las 18’00 h., estaré frente a la Embajada británica manifestándome por la libertad de Julian Assange, el loco que ha sacado a la luz todo el estiércol en que gustan revolcarse políticos y empresarios a lo largo y ancho de este planeta.

02/12/2010

Lamentable coincidencia

Posted in Economía, Partido Popular, Política, PSOE, Uncategorized a 08:59 por Andrés Velasco

Lamento coincidir con el PP, pero es necesario que tengamos elecciones generales anticipadas. ZP debe desaparecer, por inepto, del mapa político español; el PSOE debe hacer una regeneración completa expulsando de su seno a todo aquel que se haya metido en política sin haber trabajado previamente “en el mundo real”, como Leire Pajín o Pepiño Blanco; a los cómplices del nacionalismo excluyente, como Montilla (en los mítines del PSC ya no ondea ni una sola bandera española); a los que representan lobbies económicos, como González-Sinde; a los “neoliberales” que sólo tienen de socialista el carné, como Sebastián; a los que se han arrastrado y se arrastran ante los poderes extranjeros, como Fdez. de la Vega, Moratinos, López Aguilar (otra vez: ¡qué decepción!), Francisco Vázquez, etc.

Por desgracia, la socialdemocracia queda en este país sin una representación digna. Quedan los desnortados de Izquierda Unida, en pleno proceso de descomposición fomentado por los nacionalistas antiespañoles que se infiltraron en su interior tras la marcha de Anguita y el ascenso de Llamazares (otro inútil profesional); con sus consignas estúpidas de “papeles para todos” y “a por la tercera república”; con su multiculturalismo idiota que defiende a los nazis islámicos… En fin, triste alternativa.

De modo que dejemos que sea el PP quien gane y arrase en las elecciones. Que Rajoy tenga la ocasión de demostrar esas ideas tan maravillosas que tiene y de las que no habla, a ver si así salimos de esta crisis económica o nos hundimos más plenamente en ella. Que vuelvan los fanáticos religiosos a imponernos la ideología y los “valores” cristianos, y los chorizánganos “libegales” a meternos la mano en el bolsillo a las clases medias.

Esto tiene mal arreglo: vienen años oscuros para los trabajadores. A ver si la lotería de navidad…

01/12/2010

¿A qué esperan?

Posted in Internacional, Política, PSOE a 09:11 por Andrés Velasco

¿Qué espera el Gobierno para cesar a Conde-Pumpido como Fiscal General del Estado? ¿Qué esperan los fiscales Javier Zaragoza y Jaime Bautista, los jueces Gómez Bermúdez e Ismael Moreno, los politicastros Ángel Losada, Cristina Latorre y Julio Pérez Hernández, y el europarlamentario López Aguilar (¡qué decepción!) para dejar todo cargo público y esconderse debajo de una piedra para que no veamos nunca jamás sus rostros de felones?

Lo que ya se sospechaba, las conjeturas que estaban en boca de todos, se han visto confirmadas gracias a la audacia de Wikileaks y de la valentía de sus fuentes anónimas. La deshonra cae sobre funcionarios, políticos y hasta miembros del Gobierno español, como ese Moratinos servil que prefiere agachar las orejas ante una potencia extranjera antes que cumplir las leyes de su propio país; como esa Fernández de la Vega que olvida programas y promesas electorales para arrastrarse ante embajadores y nuncios; como ese Zapatero que todo lo sabía y todo lo callaba con su sonrisilla insulsa.

Lo dice Nacho Escolar, y tiene razón: esta es una democracia teatral. La política de verdad no es la que se hace de cara a la galería. Nos ponen a esperpentos impresentables como Leire Pajín, Pepiño Blanco, Gómez Pons, Sáenz de Santamaría o Dolores de Cospedal para soliviantar al personal con declaraciones gruesas y aspavientos televisivos; pero, por la espalda, cuando no se les ve, hacen y deshacen sin contar con la ciudadanía que les paga, sumisa, sus salarios y pensiones doradas.

Así, no. Para esto no se hizo la democracia liberal. Ninguna razón de Estado, real o supuesta, está por encima del ciudadano y de sus libertades individuales. Pero estos mierdas de pavo con carné de partidos políticos se prostituyen por menos de treinta monedas y están dispuestos a malbaratar nuestros derechos civiles y a incumplir clamorosamente nuestras leyes. Para eso prefiero un despotismo ilustrado, pero verdaderamente ilustrado, antes que una democracia cateta como la nuestra. Al igual que ahora, los gobernantes no contarían con nosotros, los ciudadanos; pero, al menos, trabajarían por los intereses comunes y no sólo por los suyos particulares.

24/11/2010

Los que creen en la impotencia divina

Posted in Internacional, Islam, Religión a 10:38 por Andrés Velasco

Se consumó la infamia: la ONU ha aprobado una resolución contra la “difamación religiosa” por iniciativa de los Estados musulmanes. Cuando alguien sea encarcelado o asesinado en nombre de la protección de los “sentimientos religiosos”, los “justicieros de dios” podrán ahora invocar la autoridad de las Naciones Unidas para sus desmanes.

Pero lo más curioso del caso es la necesidad que tienen los creyentes de las distintas religiones en “proteger” a sus respectivas divinidades de la ofensa de la blasfemia. Y digo yo… ¿pues no son dioses? ¿No son omnipotentes? ¿Es que no pueden castigar ellos mismos al blasfemo? Si la respuesta a estas tres preguntas es un sí, entonces nuestros amigos creyentes tendrán que convenir en que no es necesario que las leyes humanas castiguen a los blasfemos, pues ya se cuidan los dioses solitos de que nadie les insulte, o de castigar al culpable de tal delito.

Por eso es sospechoso el empeño que tienen los religiosos en llevar estos asuntos a los códigos penales. ¿Qué ocurre realmente? Pues que la religión, y los que viven de ella, saben que carece de base racional y que no puede resistir las embestidas de la crítica. Así que la solución la encuentran en prohibir toda crítica a la religión, bajo la base de que hacerlo sería “blasfemia”, un insulto a los “sentimientos religiosos”, “escarnio de los dogmas”, etc.

¿Por qué, si no, denuncian a Leo Bassi? ¿Qué es lo que temen? ¿No confían, acaso, en la (im)potencia divina?

17/11/2010

“No hay mucho islam sino poco cristianismo”

Posted in Internacional, Islam, Política, Religión a 09:12 por Andrés Velasco

La frase de marras es de Angela Merkel, y resume el pensamiento de toda la clerecía europea y sus vasallos. Rouco Varela no podría haberlo expresado mejor: volvamos a las “raíces cristianas” de Occidente, llenemos de nuevo las iglesias y las arcas del clero, demos poderes civiles a los obispos, rindamos al Estado democrático liberal a los dictados de la religión. ¿Y saben qué? Que estoy de acuerdo con todo esto.

Pero…

Si vamos a tener más cristianismo, primero tendremos que asegurarnos de que esa es la religión correcta. No el islam, el judaísmo, el budismo y demás; sino sólo y exclusivamente el cristianismo. ¿Están los curas dispuestos a pasar esa prueba de fuego? ¿Son capaces de derrotar con pruebas experimentales y objetivas a su competencia? Cuando estén en condiciones de hacerlo, que nos avisen. Mientras tanto, que se callen y nos dejen en paz.

Sin embargo, no se callan: mienten y mienten. Una y otra vez escuchamos sus reclamos en todos los medios de comunicación. Pues que sepan que no, que jamás aceptaremos sin más tales cuentos, porque las raíces de Europa no están en ninguna religión, sino en la cultura grecorromana y en la Ilustración; porque Yahvé no existe más que en la imaginación de sus creyentes, como igualmente existirían Alá, Vishnú o la Pachamama; porque las enseñanzas y doctrinas de Jesús, Mahoma o Buda, al no nacer de la reflexión racional, tienen el mismo valor que las de una verdulera de mercadillo; porque los supuestos representantes de esas supuestas divinidades son, en el mejor de los casos, unos ignorantes redomados y, en el peor, unos sinvergüenzas.

En fin, querida Merkel, te equivocas una vez más: lo que necesita Europa es menos cristianismo y menos islam.

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